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3. Fortalecer el Poder
Judicial dándole los medios adecuados para su eficiente y digno
desenvolvimiento, jerarquizándolo y asegurando su independencia. Un país
sin justicia es campo propicio para la anarquía, la inseguridad y la
impunidad.
4. Reubicar la función
del Estado. Luego de las transformaciones que se han operado en el País
el Estado debe reasumir su rol en las funciones que son indelegables y
que por distintos motivos no lo asume hoy con la firmeza necesaria
especialmente en aquellas áreas como la seguridad pública, la educación,
la salud pública, el control efectivo de los servicios públicos
privatizados defendiendo los intereses de los usuarios y consumidores,
etc.
5. Dar prioridad a la
educación. El desarrollo cultural, científico y tecnológico
constituyen hoy el factor decisivo para lograr la prosperidad y asegurar
un proceso de transformación independiente. El Estado tiene un papel
preponderante en la orientación, modernización y calidad de los
contenidos de la educación, pero al mismo tiempo debe asegurar un
financiamiento que dé una vida digna a los trabajadores del sector.
6. Deben existir centros
de formación de la mejor calidad para la educación intelectual y física,
humanística y técnica de todos los ciudadanos, sea cual fuere su
origen y capacidad financiera. Se sostendrá el pluralismo y la libre
elección de los sistemas de enseñanza, siempre bajo el supuesto que
garanticen los adecuados niveles educativos y la capacidad de formar
ciudadanos libres y responsables.
7. La educación debe
transmitir a los hombres la conciencia de la mutua dependencia de los
Estados, en orden a la solución de problemas complejos que desbordan
las fronteras nacionales.
Debe llevarse a los
padres a la convicción de que una buena educación, tanto en el hogar
como en la escuela, es la base de la condición de todo buen ciudadano.
8. Todo ello comporta la
obligación principalísima del Estado de ofrecer ampliamente - en todos
los niveles y modalidades- una educación de la mayor calidad, gratuita,
asistencial y no dogmática, sin perjuicio del aporte fundamental del
sector privado - bajo supervisión oficial - y del derecho de los padres
a elegir para sus hijos el tipo de educación que prefieran. En ese
marco deben afianzarse los principios de la educación permanente que
concibe la formación del individuo como un proceso continuo en tiempo y
espacio que abarca la totalidad de su existencia.
9. Revitalizar la economía.
Este objetivo no admite más postergaciones. Partiendo de las
modificaciones operadas actualmente, y aprovechando las ventajas
cambiarias, hay que focalizar los cambios en las estructuras de producción
y comercialización - que ya se advierten en algunos sectores - y
recuperar los niveles de ahorro y de inversiones genuinas que permitan
acentuar el período de expansión de la economía y un creciente
aumento de la producción de bienes. Este es el único progreso
autentico. Asimismo crear mecanismos que preserven a nuestra economía
de los vaivenes y crisis internacionales.
10. Los gobiernos deben
planificar sus propias actividades. Pero no pueden utilizar esta
facultad para restringir la autonomía del sector privado de la economía
ni para perturbar el mecanismo de los precios, que exige, a su vez, el
mantenimiento de la libre competencia. Estos elementos son esenciales
para asegurar en crecimiento económico.
11. Una parte
considerable del aumento de la riqueza debe destinarse a la promoción
de la igualdad de oportunidades. Para los individuos esto significa
seguridad frente a los riesgos de enfermedad, desempleo, invalidez y
ancianidad, así como poder disfrutar de una vivienda digna.
12. Existe una estrecha
conexión entre la economía de mercado y la democracia liberal como
forma de organización del Estado. No hay mercado sin Estado, ni Estado
sin mercado. Compete al mercado desarrollar en plenitud su fuerza
creadora y al Estado su supervisión y arbitraje entre las fuerzas que
lo integran. Ello implica la lucha permanente contra los monopolios, cárteles,
trust y prácticas restrictivas, es decir, contra las "posiciones
dominantes", ya sean evidentes o encubiertas, privadas o públicas.
13. Poner orden en las
finanzas del Estado. Hay que terminar con los crecientes déficits
fiscales. A) bajar el gasto público, ordenando los egresos,
estableciendo prioridades reales; B) ordenar el sistema impositivo y
simplificándolos sobre la base de la equidad, la progresividad y la
eficiencia, para que cumpla la finalidad de ser instrumento de la
distribución de la riqueza, de aliento a la inversión y de defensa del
trabajo; C) dar al ciudadano el papel protagónico en el contralor de
los fondos públicos a través de su participación activa.
14. Desocupación y
pobreza. Ir en la búsqueda de un acuerdo con todas las fuerzas políticas
para que estos dos temas se traten fuera de cualquier discusión
electoral como las prioridades salientes de la Argentina de fin de
siglo. No se podrá crear una sociedad justa y sin excluidos si no se
toma conciencia que un país puede crecer y producir más y más pero,
al mismo tiempo generar las mayores desigualdades y marginación. Este
tema es para nosotros fundamental en la búsqueda de una sociedad justa
que asegure la igualdad de oportunidades para todos sus componentes. La
estabilidad de un sistema democrático y el correcto funcionamiento de
la economía de mercado, están en peligro cuando amplias capas de la
población viven la miseria, o cuando son muchas las personas sin
ocupación y sin perspectivas razonables. La eficiencia de la economía
de mercado será juzgada por su capacidad de garantizar una distribución
de la riqueza material y del poder económico más justa que la de
cualquier otro sistema.
15. Los individuos, en
cuanto ciudadanos libres, son los primeros y máximos responsables de
sus propias vidas y de su desarrollo a lo largo de su existencia. Pero
cuando, por causas que escapan a su control, tales como enfermedad,
invalidez, desempleo o ancianidad, no pueden cubrir sus necesidades
vitales, es la sociedad a través del Estado la que debe asumir la
responsabilidad de la seguridad social y del bienestar material de estos
ciudadanos.
16. La economía de
mercado atenta contra sus propios fundamentos cuando impulsa o tolera un
crecimiento económico sin prestar atención a sus consecuencias ecológicas.
El bienestar de una sociedad es algo más que el mero crecimiento de su
economía. Se trata de un concepto estrechamente relacionado con la
calidad de vida, en el más amplio sentido de la palabra. El desarrollo
sustentable es el concepto que complementa las estructuras de la economía
de mercado con la protección del medio ambiente. Donde se destruye la
naturaleza y los recursos naturales, no existen ya bases para la economía.
El control y los regímenes fiscales deben considerar estos aspectos.
17. Acentuar el
Federalismo. Expandir e integrar las economías regionales constituye un
instrumento para el desarrollo económico. Avanzar en la efectiva
descentralización en la percepción de los recursos por parte de las
Provincias y los Municipios. Establecer una equitativa coparticipación
impositiva de los tributos cuya percepción por su naturaleza queda a
cargo de la Nación, a fín de contribuir al fomento de las zonas de
menor desarrollo relativo.
Declaración
de Principios del Partido Demócrata Progresista
La Argentina luego de años
de esfuerzo se encuentra frente a profundos problemas que hacen
indispensable recrear una alternativa democrática, creíble que permita
superar la crisis actual que diseña un escenario de desesperanza, una
realidad que hace impostergable una recomposición política dirigida a
concertar esfuerzos de partidos y ciudadanos firmemente dispuestos a
realizar una sincera autocrítica, a fin de generar una respuesta que
satisfaga los requerimientos de un país moderno y justo.
Es nuestra intención
realizar el gran esfuerzo de unir a todos aquellos que quieran hacer del
nuestro país moderno, justo y prospero con un gobierno eficiente que
respete a la personalidad humana y en que el ciudadano deje de ser un
espectador para ser protagonista, en el que la inteligencia ocupe el
lugar que le corresponde y la justicia y la educación sean una
realidad. Un país en el que el contribuyente no sea esquilmado sino
respetado a través de una honesta y racional utilización de los
recursos públicos.
La gran empresa
transformadora a la que convocamos necesita el concurso de todos. Es
necesario demostrar al mundo y a nosotros mismos que frente a la
corrupción, la impunidad y el desprecio hacia las instituciones
republicanas hay otra Argentina constituida por gente honesta:
trabajadores que quieren trabajar obteniendo una remuneración justa que
les asegure una vida digna; empresarios que quieren producir dentro de
la ley; productores agrícolas y ganaderos que quieren incrementar la
creación de riquezas y cumplir el rol que les compete; jóvenes que
quieren estudiar, aprender a investigar; y que hay profesionales y
docentes que quieren trabajar y enseñar dentro de la libertad. Mientras
el Estado da la espalda a la cultura, la educación y la investigación
en un intento de masificación intelectual que nos está postergando en
nuestras aspiraciones para construir un país moderno y de vanguardia; y
de hombres y mujeres que quieren convivir en paz, formar su familia,
educar a sus hijos y alcanzar con su propio esfuerzo, el bienestar y la
prosperidad que les permita su plena realización. Esa Argentina es la
que busca la alternativa distinta. Esa Argentina es la que queremos
construir sobre la base de los siguientes principios:
1.El auténtico fundamento
de la sociedad es el respeto a la persona humana y a la familia. La
existencia plena del hombre, como fin último de toda organización política
y social, determina la necesidad de garantizar su desarrollo integral,
sin distinción de sexo, edad, credo o condición social.
2. La libertad es el
derecho inalienable de todo ser humano y el valor de su existencia como
tal. La libertad debe construirse sobre la base de la vigencia plena de
una sólida integridad moral, de la confianza y del respeto de los demás.
La libertad es la capacidad que tiene cada ser humano de vivir y actuar
sin imposiciones arbitrarias.
3. El Estado es
solamente instrumento de la comunidad. No debe arrogarse ningún poder
que entre en conflicto con los derechos fundamentales de las personas y
con los requisitos esenciales de una vida creadora y responsable.
Esos requisitos son:
· Libertad de la
persona.
· Libertad de
conciencia y de creencias.
· Libertad de palabra y
de prensa,
· Libertad de asociación,
· Libre elección de
profesión,
· Igualdad de
oportunidad para una educación plena y pluriforme, según las
capacidades individuales con independencia del origen o de las riquezas.
· Derecho a la
propiedad privada y a la iniciativa individual.
· Libertad de elección
de los consumidores y oportunidad para la
explotación de las
riquezas del suelo y de la industria.
· Seguridad frente a
los riesgos de enfermedad, desempleo, incapacidad profesional y edad.
· Igualdad de derechos
y oportunidades del hombre y la mujer.
4. Estos derechos y
estos requisitos solo están garantizados en una auténtica democracia.
La democracia auténtica es inseparable de la libertad política y se
fundamenta en el consenso consiente, libre y secreto, respetando al
mismo tiempo las libertades y las opiniones de las minorías.
5. La supresión de la
libertad económica lleva a la desaparición de la libertad política.
Esa libertad económica es amenazada ya sea por la propiedad o el
control del Estado, o por los monopolios, cárteles y trusts privados.
6. El bienestar general
debe prevalecer y quedar garantizado frente a los abusos de poder de los
grupos de interés.
7. Es esencial una
mejora constante de las condiciones laborales, de la vivienda y del
medio ambiente de los trabajadores.
8. El ritmo cada vez mas
acelerado del cambio científico y técnico, la cibernética y la
automatización, la energía nuclear, los medios de comunicación
masiva, el giro drástico de las expectativas de bienestar y de
servicios públicos, el desarrollo a nivel mundial de un ordenamiento
industrial que ha desplazado a la antigua sociedad básicamente rural y
estática, constituyen una evolución que abren nuevas y vastas
perspectivas al progreso humano, pero que también han despertado
fuerzas que tienden a la concentración del poder, a la opresión y a la
destrucción en gran escala. El desafío de la época es dominar estas
nuevas fuerzas y ponerlas al servicio de la humanidad con medios que no
son materiales sino que se hallan en una evolución hacia sociedades
libres, formadas por ciudadanos ilustrados y responsables, que acierten
a protegerse, mediante un esfuerzo común, contra el miedo, la necesidad
y la opresión, sea interna o externa.
9. La tendencia a una
insana centralización ha impulsado la degradación de las instituciones
parlamentarias, la excesiva dependencia del individuo respecto del
Estado, el surgimiento de nuevas formas de absolutismo y de centros de
poder irresponsable, en virtud del crecimiento incontrolado de las
burocracias, la peligrosa tendencia a la formación de monopolios
privados y las agrupaciones, de carácter restrictivo, de trabajadores y
empresarios o de ambos entre sí.
Estas tendencias sólo
pueden ser combatidas mediante una conciencia clara y decidida de la
imperiosa necesidad de la libertad bajo todos sus aspectos. En especial,
es necesario:
a) la distribución
amplia del poder en el campo económico, social y político, en
particular mediante la lucha contra los monopolios.
b) El mantenimiento de
la pluralidad más amplia posible de la forma de expresión y de las
iniciativas en todo lo relativo a la educación, la cultura y los medios
de comunicación.
c) El libre acceso y la
libre difusión de todas las informaciones necesarias para que l
ciudadano pueda formarse juicios objetivos en todos los temas de interés
general.
d) La protección de los
derechos de las minorías y la salvaguarda de todas sus libertades
fundamentales.
e) La eliminación de
las discriminaciones raciales y de cualquie otro tipo de opresión.
f) La protección de los
individuos y de los grupos frene a toda las formas de injerencia abusiva
en la esfera privada, tales como el control y vigilancia mediante
aparatos de diversa índole.
10. La participación
del pueblo en la dirección del proceso político, económico, social y
cultural es el único medio de alcanzar la plena efectividad de la
democracia y de lograr la liberación del individuo, tanto del
materialismo inhumano como de la opresión totalitaria.
11. No hay soluciones
definitivas para los problemas humanos. La urgencia con que algunos
querrían resolver esos problemas de una vez para siempre, es la raíz
del totalitarismo. Es inadmisible el poder absoluto; el poder legítimo
se basa en el consenso, pero éste puede verse destruido en virtud de
una desmedida concentración del poder del gobierno o por peligrosas
alquimias elaboradas para perpetuar al actual presidente en el poder
modificando las instituciones o desvirtuando lo prescrito por la
Constitución Nacional. Para que el consenso sea una realidad, el poder
debe estar repartido y descentralizado entre una variedad de
instituciones republicanas y democráticamente responsables y que no
pueden ser modificada por el capricho de un hombre o grupo bajo ningún
pretexto.
12. La democracia
liberal y las instituciones republicanas no son un sistema perfecto,
pero, de todas las existentes, son las que mejor promueven la causa de
la libertad, de la dignidad humana y de la justicia.
13. La sociedad que crea
en estos principios debe proveer a la regulación y el control estricto
de la ingeniería genética y de la manipulación psicológica, en
defensa de la personalidad y la salud de los individuos.
14. Debe velarse por el
cuidadoso equilibrio entre intervención y no injerencia del Estado,
para armonizar los intereses individuales con los colectivos. En este
aspecto debe considerarse que la libertad del individuo es un valor de
primer orden y que el Estado debe intervenir solamente para garantizar
la libertad de todos los individuos.
15. La libertad y el
pluralismo de los medios de comunicación son elementos básicos de una
sociedad humanista. No puede haber libertad política cuando estos
medios se hallan sujetos a monopolio o semi-monopolio.

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